Con tantos modelos, colores, texturas, fabricantes...etc, es fácil hacerse un lío y no saber qué suelo laminado escoger.


 Para empezar diremos que llamamos suelos laminados (conocidos erróneamente con el nombre de tarima flotante, tarima flotante laminada o parquet sintético), a aquellos pavimentos fabricados de derivados de la madera, compuestos por paneles/láminas unidas entre sí con resinas de alta consistencia. Lo normal es que tengan una base compuesta por un tablero de fibras de alta densidad (HDF, DM o MDF), una capa decorativa con el dibujo y la textura de la madera o de otros materiales y  finalmente la capa de resina de protección


Cuando estos suelos se desgastan, no admiten acuchillado (lijado, pulido) a diferencia de los pavimentos de madera natural.


Se suelen colocar en instalación flotante, es decir, sin pegar a la base, y su unión o anclaje entre piezas se realiza a través de un ingenioso machihembrado que particularmente se conoce como "Click" o "Clic".


La norma que regula los suelos laminados es:


UNE-EN 13329 "Revestimientos de Suelos Laminados Elementos Con Capa Superficial Basadas en Resinas Aminoplásticas Termoestables. Especificaciones, Requisitos y Métodos de Ensayo".


ASPECTOS IMPORTANTES A TENER EN CUENTA A LA HORA DE ELEGIR UN SUELO LAMINADO



Clasificación de dureza. 

Según la norma 

UNE-EN 13329

Su nomenclatura sería AC3, AC4 y AC5. Básicamente cuanto mayor sea el número que acompaña al "AC", más resistente será éste. Con los precios que existen hoy día, se tiende a elegir AC5.



Clase de utilización. 

23,32,31..etc. Resumiendo mucho, el primer número indica el uso o aplicación (2- doméstico; 3- comercial) y el segundo, el tránsito o nivel de uso que puede llegar a soportar ( 1- moderado; 2 - general; 3 - intenso).


El anclaje entre piezas o "clic". 

Cuando hablamos de anclaje nos referimos a la manera en que unas piezas se unen a las colindantes. 



El grosor. 

Cuanto mayor, más resistente. Lo estándar y suficiente está siendo 8mm, si bien existen de 7,9, 9.5, 10, 12mm...etc.



El bisel.

 Es aquella hendidura o corte oblicuo realizado en el borde de las tablas. Es más cuestión de gusto y estética que funcional. Hay quienes aseguran que se puede acumular polvo o suciedad con el tiempo; personalmente creo que con una limpieza mínima y adecuada, la suciedad no se llega a incrustar en él.



Manta, base aislante o underlay. 

Es la capa base sobre la que se coloca el pavimento y, normalmente se utiliza espuma de polietileno aunque, según el aislamiento y depende del estado de la solera se puede utilizar de eva o de aluminio. Es muy conveniente que una de sus caras tenga un film transparente que protege frente a pequeñas humedades residuales de la solera. Se recomienda que sea de 3mm.



Antiestático. 

Es una característica deseable aunque no de las más importantes, y que consiste en un tratamiento especial que poseen algunos suelos para reducir sensiblemente las descargas estáticas que se producen al tocar un objeto metálico o de alta conductividad.



TENDENCIAS Y MODAS EN EL DISEÑO DE SUELOS LAMINADOS


Si hablamos de tendencias de fabricación de suelos laminados, nos encontramos que predominan sobretodo la imitación a la veta y textura de la madera de roble, tintada de tonos que van desde los más claros casi blancos (por ejemplo, el roble decapé) hasta los tonos wengue pasando por infinitas tonalidades grises.


Se está tendiendo a la representación en cada lama de una pieza de madera entera, si bien, antiguamente se solía imitar las tablas o tablillas de parquet de toda la vida. 


De igual forma, la pieza estándar está entorno a 1200-1300mm de largo, entre 190-240mm de ancho y 8 a 10mm de grueso.


Cada vez se imita mejor a la madera, siendo muy del gusto del consumidor final, los tonos  grises o el siempre clásico roble natural. El wengue y los colores oscuros, que tanto se llevaban hace unos años, se están dejando un poco de lado, principalmente por un motivo de practicidad: son muy propensos a que se les vea el polvo y la suciedad encima de ellos.