En primer lugar, la diferencia obvia que encontramos es que uno es un material natural y otro es "artificial"; el suelo laminado no es más que un sucedáneo del parquet de madera natural y, como todas las imitaciones, se parece al original pero.... no lo es. Es como las huevas de lumpo y el caviar parecen iguales pero no tienen nada que ver, sobretodo, en precio... El suelo laminado, normalmente (puede variar), consiste en una base de fibras de madera prensada de alta densidad (HDF) sobre la que se coloca un papel decorador imitación a madera y, encima del cual, se aplica una capa (overlay) a base de resinas para proporcionar dureza así como, resistencia al desgaste y, a veces, a las quemaduras. Además, existen algunas marcas que resisten al agua.


Todos los suelos laminados tienen una dureza determinada pero, lo que si hay que tener en cuenta es que, ambos tipos de suelos (natural y sintético), con el tiempo y la abrasión que supone el rozamiento de los pies sobre el suelo, se desgastan. ¿Qué ocurre entonces? Muy sencillo, el sintético tenemos que tirarlo y poner otro nuevo; el parquet de madera, sea cual sea el tipo (pegado, clavado, flotante...) lo podemos acuchillar. El número de acuchillados puede variar según el grosor; a más grosor, más acuchillados admite.


¿Qué es acuchillar? Eso me lo han preguntado mucho. Se llama así al proceso mediante el cual se lija la capa superficial de la madera para retirar el antiguo barniz y las suciedades incrustadas en el poro de la madera, para luego proceder a volver a barnizar. Se llama acuchillar porque antiguamente el barniz se retiraba con cuchillas a mano. Hoy en día se realiza con máquinas con rodillos o bien discos sobre los que se colocan lijas que giran a grandes revoluciones (gracias a Dios...). Después de esto, el parquet vuelve a relucir como el primer día. ¿Qué supone esto? Pues que un suelo de madera nos puede durar toda la vida.


Hay que tener en cuenta también, que cuando montamos un suelo de madera estamos montando algo totalmente natural en el que podemos apreciar como ninguna pieza es igual a otra; la vetas y los tonos varían componiendo un todo en el que es imposible no quedarse embelesado por tanta belleza. En el sintético, sin embargo, cada cierto número de piezas, se repite la veta, con lo cual, da una sensación de artificialidad aunque, ciertas marcas están consiguiendo últimamente que, hasta para los más profesionales, sea difícil a simple vista cerciorarse si es o no un suelo laminado. Conviene resaltar que, andar descalzo por un suelo de madera no tiene nada que ver con andar por uno laminado; el de madera no está tan frío...


Por otro lado, el suelo laminado suele ser bastante más duro que la madera, además de ser, en la mayoría de los casos, considerablemente más económico. Eso no quiere decir que no se raye; rayar se rayan todos los suelos (si, los de mármol también) pero, dependiendo también de la dureza  puede costar más o menos rayarlo.


En definitiva, antes de decantarse por uno u otro debemos pensar:

  • Primero en nuestro poder adquisitivo.

  • En si nos importa más quedarnos con lo "auténtico" o con la "imitación", si bien, muchas veces la imitación es bastante buena.

  • El uso que le vamos a dar. Si va a tener mucho trasiego (por ej. un comercio) se recomienda, la mayoría de las veces por cuestión de aguante al desgaste, optar por un suelo sintético de altas prestaciones (AC5) que aguanta mucho mejor que la madera.